jueves, 22 de mayo de 2008

Alta mar, 19. cap.



"En la mañana del once de septiembre vimos un mástil enorme y ennegrecido flotando en silencio sobre las aguas calmas del océano, iba premioso cortando diagonalmente las corrientes que suavemente golpeaban nuestra nave, contemplamos embelesados aquella estructura y junto a algunos de los grumetes nos arrojamos al mar para poder tocar el madero que de alguna manera nos traía un poco de confianza, aquello debía de pertenecer a una nao de aproximadamente ciento veinte toneladas y por el desgaste en sus astillas parecía que acompañaba mucho tiempo a esta parte del universo.
Es ahora que la curiosidad y mi asombro abre un signo de esperanza ya no tan remota, toco ilusionado tratando de no alejarme de este pedazo de materia y verdad que ahora nos es de mucha ayuda, ilusiona a mis hombres haciendo que recobren nuevos bríos para continuar el viaje. Ya no me siento tan desdichado por mentirles ( por anotar pocas leguas cuando en realidad ya nos hemos alejando demasiado de nuestra morada) , por engañarlos avizorandoles de riquezas abstractas para paliar sus desánimos o cuando tengo que mentir diciendoles que he visto tal o cual cosa impregnada con palabras serias e ímpetus sólidos;Pero en el ocaso, cuando el telón baja, cuando en las noches solo me amiguea el camarote y el copioso olor a sal, recuerdo todo esto y me siento mal por ello, es sumido en esa nostalgia noctambula que mi mente divaga y retrocede como el deja vú de ciertas personas; No sé como les habrá ido a los marinos de antaño,a esos hombres que yo descubría entre libros desgastados y maltrechos, a personajes enjutos que repartían pescado entre la multitud hambrienta o a aquel viaje de Marco Polo junto a su padre en los caminos hacia un imperio milenario, yo tengo hartas dudas y a veces lloro como un niño , me aterro tanto con visiones de páramos inhabitables los cuales recorro como un sonámbulo asaltado por pequeñas convulsiones de realidad, y palabras y acciones que dije ayer o que plasmo hoy, como nunca son las verdaderas, por que quizá, son estas escuetas veces que soy totalmente sincero en cuerpo y alma; la razón por que les confieso esto es me imagino por la sinceridad que he encontrado también en ustedes, por sus bullas y cantos o por su amor y sus miedos, o tal vez´por ser francos siempre, cosa que yo no aprendí hacerlo por que de niño me mimetizé en otras personas, escondiendome de éstas, queriendo o pretendiendo ser ellas, con burlas y a veces con llanto, con brincos y bofetadas, con juegos tantas veces ilusorios entre sonrisas a flor de piel, es en ese desapego e hipertrofia impersonal que surge tal vez la ingratitud o el desinterés por mi, por un modo de ver la vida sub generis entre fronteras de paranoia y sensatez.............recuerdo que leí alguna vez que el hombre cuando se da cuenta de su verdadera existencia ya tiene que morirse, ya es tarde para empezar a ser otra persona o para actuar correctamente, quizá es lo que me pasa a mí ,tal vez.....
¡Pero no! , no creo que nunca sea tarde, creo que es hora de que nuestro compañerismo sea fortalecido aun más para alcanzar aquellas regiones aun distantes, que con cosas como hoy, palpables como un tronco, nos muestran que no estamos tan errados..... tan orates.
Lo que encontramos hoy es como cuando Dios prueba su infinita existencia manifestándose en los momentos bondadosos de las personas , en un bellisimo parque , en el reír de algunos amigos y en la resistencia de vosotros".

4 comentarios:

CaroliNa dijo...

Bueno Nike por fin apareces con la pluma en mano...
tu escrito: es tan relativo todo, se puede vivir a veces entre el cielo y el infierno, se puede vivir en un mar de dudas, toda una vida puede girar en torno a una forma de vida y al final de esta cuando te das cuenta ya no tienes tiempo para cambiarla si lo deseas, se puede pasar de la felicidad que dura un instante a la tristeza, el tiempo no se recorta y no siempre está Dios o mejor dicho, nunca ,en los parques y en las avenidas, el tiempo es un rompecabezas enorme formado por muchas piezas, cada de una de las piezas encaja con otras, se produce una sincronía absoluta, pero no se sabe hasta cuando dura y si se puede o no quedar incompleto, casi siempre hacemos cosas que si las pensáramos no las haríamos y sin embargo las hacemos cada día.
Podemos simular que las cosas hubieran pasado de otra forma, que nuestros fantasmas duermen pues tienen horas de reposo y horas de vida, saben invadir los espacios que fueron suyos, pero en definitiva el hombre nunca escarmienta y siempre fue un ingrato y un egoista innato.
Bueno perdona la perorata, es lo que me ha hecho pensar tu parte final del escrito.
Me alegro verte por aquí de nuevo.
Un abrazo y cuida de ti.

Carmen dijo...

Me gusta, Nike.
Me recuerdas lo mucho que nos mimetizamos para ser queridos, y lo que perdemos con ello.
Dices que nos encontraremos a nosotros mismos al fin, algún día, cuando estemos a punto de morir. Qué pena. ¿Por qué no intentarlo ya, por una vez, aunque sea tan solo un rato? Merecería la pena.

Mariana dijo...

¿A qué te refieres con que comencé "esto"? De todos modos, gracias.

Nel.la dijo...

Tenía ganas de volver a leerte.
Me gusta cómo vas explorando el alma humana en cada capítulo de tu historia.
En este capítulo me encanta cuando se cogen a la esperanza, aunque sea ilusoria, del trozo de madera flotando... así soy yo también cuando estoy perdida (o somos todos): te coges a lo que sea con tal de salir a flote, aunque sea una falsa esperanza, casi una ilusión...
Y también cómo intenta de alguna manera justificarse con el resto de la tripulación para conseguir su sueño y luego se siente culpable, cuando llega a la soledad de su camarote, por la noche... realmente me encanta cómo vas desmenuzando el alma humana y cómo lo utilizas para dar vida a la historia, a los personajes.
Tanto su parte oscura, como la parte luminosa.

Aunque nos encontremos con nuestra verdad antes de morir, más vale eso que no encontrarla nuca, como dice mi psicólogo: lo importante es comprenderlo y finalmente, aunque sea en el último momento, conseguir la libertad.
Así y todo, mejor buscarla y hallarla antes y poder vivir con ella, aunque sea por breves instantes.

Te quiero mucho, nike, eres una gran persona para mí. Un beso enorme.